Cuando esta fiesta se celebra en domingo se dice "credo".
Fueron los pastores a toda
prisa y encontraron a María y a José y, recostado en un pesebre, al niño.
Venérunt pastóres festinántes, et invenérunt Maríam et Ioseph et Infántem pósitum in praesépio.
Oremos:
Señor y Dios nuestro, tú que nos has dado en
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
El que teme al Señor, honra a sus padres
Lectura del libro del
Eclesiástico
3, 2-6.14-17a
El Señor honra al Padre en los
hijos y respalda la autoridad de la madre sobre
Quien honra a su padre, encontrará alegría en los hijos y su oración será
escuchada; el que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al
Señor, es consuelo de su madre.
Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque
chochee, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor.
El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus
pecados.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 127
Dichoso el que teme al
Señor.
Beáti omnes qui timent Dóminum, qui ámbulant in viis eius.
Dichoso el que teme al Señor y
sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
Dichoso el que teme al Señor.
Beáti omnes qui timent Dóminum, qui ámbulant in viis eius.
Su mujer, como vid fecunda, en
medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.
Dichoso el que teme al Señor.
Beáti omnes qui timent Dóminum, qui ámbulant in viis eius.
Esta es la bendición del que
teme al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la
prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida".
Dichoso el que teme al Señor.
Beáti omnes qui timent Dóminum, qui ámbulant in viis eius.
La vida en familia, de acuerdo con el Señor
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Colosenses
3, 12-21
Hermanos: Puesto que Dios los ha
elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean
compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y
perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a
ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la
perfecta unión.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido
llamados, como
miembros de un solo cuerpo.
Finalmente, sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y
aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud,
alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y
todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios
Padre, por medio de Cristo.
Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos
amen a sus
esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres,
porque eso es
agradable al Señor. Padres, no exijan demasiado a sus hijos, para que no se
depriman.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aleluya, aleluya.
Que en sus corazones reine la paz de
Cristo; que la Palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza.
Pax Christi exsúltet in córdibus
vestris; verbum Christi hábitet
in vobis abundánter.
Aleluya.
El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
2, 22-40
Gloria a ti, Señor.
Transcurrido el tiempo de la
purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a
Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley:
"Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y también para
ofrecer, como dice la ley, "un par de tórtolas o dos pichones".
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios,
que aguardaba
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías
prometido, porque mis ojos ha visto a tu Salvador, al que has preparado para
bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu
pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón
los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:
"Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel,
como signo que
provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de
todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de
la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De
joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad.
No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y
oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del
niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a
Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se
llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, a Jesucristo, el Señor, que para santificar la familia
quiso compartir la vida de un hogar humano:
A cada petición respondemos:
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que el Señor, que quiso
participar de la vida de familia en el hogar de María y José, mantenga en paz y
armonía a todas las familias cristianas, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que los novios tengan la
presencia de Dios en la vivencia de su amor mutuo y se preparen santamente para
su matrimonio, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que Dios ilumine y consuele a
las familias desunidas, a los esposos que han de vivir separados por causa del
trabajo, a los hijos de los divorciados, a los hogares sin hijos y a los que
lloran la muerte de sus familiares, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que nos esforcemos por vivir
en paz y armonía con nuestros familiares y con los miembros de nuestra
comunidad, superando con bondad, comprensión y caridad fraterna nuestras mutuas
desavenencias, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Celebrante:
Señor, Dios nuestro, que has querido que tu Hijo, engendrado antes de todos los
siglos, fuera miembro de una familia humana; escucha nuestras súplicas y haz
que los padres de familia participen de la fecundidad de tu amor, y que sus
hijos crezcan en sabiduría, entendimiento y gracia ante ti y ante los seres
humanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de
expiación, te suplicamos, por intercesión de la Virgen, Madre de Dios, y de san
José, que guardes a nuestras familias en tu gracia y en tu paz verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, luz del mundo
En verdad es justo y necesario,es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria
brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios
visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Nuestro Dios apareció en el mundo
y convivió con los seres humanos.
Deus noster in terris visus est
et cum homínibus conversátus
est.
Oremos:
Padre nuestro, que nos amas y nos perdonas: concede a cuantos acabamos de
alimentarnos con este sacramento celestial, imitar siempre los ejemplos de
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.